Recuerdos del horror siguen vivos en el penal de Comayagua

Mañana se cumple un año de la tragedia en que murieron 361 personas en el penal de Comayagua.


El incendio en la Granja Penal de Comayagua en el que murieron 361 personas dejó varias realidades encontradas. Por una parte la de los privados de libertad fallecidos y el vacío que quedó en las vidas de las familias de las víctimas del siniestro, y por otra, la de los internos que aún siguen viviendo en el lugar adonde todo sucedió.

Esos reclusos jamás podrán olvidar lo que ocurrió aquella noche. Ahora caminan por los mismos pasillos adonde hace un año corrieron para escapar de la muerte. Duermen junto a las celdas en las  que aquel 14 de febrero vieron quemarse vivos a muchos de sus compañeros.

Las paredes de los módulos que se incendiaron se han repellado, pintado y algunas fueron reconstruidas por completo. Casi de la misma forma han hecho los reos con sus recuerdos; pero debajo de la pintura sigue estando un pasado imborrable.
Un equipo periodístico de Diario LA PRENSA tuvo acceso a entrevistar a varios de los internos de la Granja Penal de Comayagua para saber cómo viven desde aquel día.
Luis Antonio Cárdenas Ortega tiene casi 10 años de estar recluido en este presidio, es maestro dentro del penal encargado de la educación de los reos.
Él dormía en el hogar número 6, en el que empezó el incendio; pero por esos caprichos del destino, la noche del siniestro él se quedó hasta tarde en la escuela del penal llenando hojas de matrícula, una decisión que sin saberlo le salvó la vida.
“Le doy gracias a Dios, no sé qué propósito tiene para mí, pero me salvé de la muerte. Si esa noche hubiera estado en ese módulo no habría sobrevivido. Ese día me quedé hasta noche en la escuela del penal llenando hojas de matrícula y de repente escuché los gritos diciendo que se estaban quemando.
No sé cómo empezaría, pero fue todo muy rápido. Había 107 privados de libertad en esa bartolina y solo sobrevivimos cinco”.La marca del horror
El alma también tiene cicatrices y por eso Cárdenas recuerda cada detalle de la tragedia .
“Todo pasó en segundos. La gente gritaba, corría, pedía auxilio. Traté de hacer todo lo que estaba a mi alcance para ayudar esa noche. Cómo deseaba yo en ese momento tener una manguera o bastante agua para poder apagar ese incendio. Hice lo que pude. Me decían: ‘don Luis, tíreme agua, don Luis, ábrame la puerta’ y yo salía corriendo con un balde a traer agua y cuando regresaba ya no estaba el que me había pedido que trajera agua, sino que ya era otro que me pedía lo mismo y así sucesivamente hasta que no vi a ninguno más ni escuchamos más sus voces. Unos salieron por el techo, saltaron los muros, corrieron. Son cosas que nunca olvidaré”.
Al hablar del incidente la mirada del profesor se pierde en la nada como si estuviera parado otra vez frente a aquel fuego asesino.
“Todavía sueño con ellos. Cuando voy a dormir estoy escuchando las voces de ellos pidiéndome que les tire agua y que les abra las puertas. Viene un sicólogo y nos trata y todo eso, pero no puedo olvidar”.
El tono de Cárdenas se impregna de nostalgia cuando hace cuentas de los alumnos que tuvo y los que tiene ahora.
“Esta es mi casa, este es mi hogar y todos los que están aquí adentro son mis hermanos. Desde que sucedió el incidente, aquí las cosas han cambiado, porque hacen falta los muchachos que estaban con nosotros. En la escuela tenía 324 alumnos y ahora solo me quedé con 72, o sea que la mayoría de ellos fallecieron. En realidad, ahora solo quedan como 50, pero los otros que se fueron es porque gracias a Dios ya salieron libres”.
Gaspar Flores es otro de los privados de libertad que todavía siente angustia al hablar del siniestro.
“Uno queda con una sicosis de que de repente puede volver a suceder lo que pasó, es un trauma. Me parece que veo a las personas, a los compañeros, a los amigos que corrían de un lado para otro y de pronto ya no se volvió a ver nada. Yo estaba en la bartolina cuatro y desde ahí vi todo.
Es algo inolvidable, un momento de angustia. Deseábamos salir y no podíamos. Las personas gritaban que querían escapar, eso es lo que más recuerdo. También el calor del fuego. Yo quise salir y el fuego tenía el aire tan caliente que me regresó”.
Flores, quien trabaja en el penal haciendo redes de pesca, explicó que nada es lo mismo desde aquel día en que ocurrió la tragedia.
“Ya no dormimos como antes, porque ahora estamos pendientes. Cualquier ruido o cosa hace que uno se despierte y salte de la cama. En el incendio perdí un primo que estaba en la celda ocho”.
Estrés postraumático alto
Ángela Orellana es coordinadora del Programa de Salud Mental en todo el departamento de Comayagua. Tras el incendio en la granja penal de la ciudad, esta unidad decidió brindar asistencia sicológica a los internos del centro penitenciario inmediatamente después del siniestro.
En noviembre del año anterior decidieron hacer un estudio sobre la condición mental de los reos .
“En los análisis que hemos hecho sobre los estudios encontramos que 26% de los internos que participaron en el estudio presentan niveles de estrés postraumático alto. Significa que estas personas pueden estar teniendo cuadros de crisis, como irritabilidad, ansiedad, angustia, miedo o agresividad. Estas 78 personas deben ser intervenidas. Estarán en grupos sicoterapéuticos  y también recibirán terapia individual. También a los demás se les dará tratamiento”.
La sicóloga dio a conocer que en el estudio participaron 293 internos, lo cual corresponde a 83% de los privados de libertad que había cuando se hizo la evaluación. “Hubo 17% que se negó a participar, y consideramos que no era recomendable obligarlos porque la participación debe ser voluntaria”.
Orellana reveló que justo antes de comenzar el estudio un reo se quitó la vida. “Verificamos el nombre del interno para ver si teníamos un perfil de él o un diagnóstico; pero  era de los que no había asistido a las sesiones con el siquiatra. No podemos decir por qué se quitó la vida”.
Danny Rodríguez, director de la Granja Penal de Comayagua después del incendio, declaró que no han descuidado la parte mental.
“El tratamiento sicológico se ha brindado a la población penitenciaria y también al personal de la Granja Penal. Tenemos un siquiatra con nosotros para ayudarnos con esto”. Rodríguez especificó que mañana habrá actos religiosos en el penal para recordar a las personas fallecidas ahí.

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